Páginas

Hijo de la urbe

Cees ha sido el primero en enviarme un texto al correo como respuesta a la propuesta que hice:


Pasó las manos por el vientre liso y blanco del papel vacío. Dio la ultima calada al cigarro esquelético que sostenía débilmente con los labios. Sus dedos de pianista pobre, manejaban el bolígrafo como su fuera la mujer mas sensual sobre la tierra. Acariciando, retirando, apretando para volver a deslizar...

Aquel parecía su templo griego y en la cúspide, en su trono de madera, se recostaba en un escritorio viejo de piel podrida. Las paredes eran un rejunte pop de escritores, cineastas y músicos. Bukowsky, Warhol, Rakim, Lynch, O.C,  Bergman, Lennon, Biggie, Brando... todos en posters de papel barato, todos mojados por la humedad. Todos difusos.

Llegaban desde afuera la respiración fuerte y agitada de la ciudad, su piel deslumbrante de farolas y ventanas bañadas del oro vaporoso de bombillas antiguas.
Le encantaba sentirse rey de algo no propio, tampoco tangible, ni necesariamente existente, era un sensación sin nombre a ras de piel. Quizás inspiración. Esa que se tiraba a quién sabe cuantas plumas, y al mismo tiempo, mientras que sus amantes la consideraban propia y única.
Dio un trago a la litrona de cerveza. Suspiró.
El ritmo seguía cabalgando, bifurcándose, explotando en pequeños fuegos artificiales sonoros, monótonos, contundentes, evocadores...entre el bombo y la caja, entre esos dos instantes rítmicos, cabían universos de posibilidades y solo deseaba bañarse en ellos. El cuello acompasado, adelante y atrás en danza urbana, una y otra vez. Llegaría. Quizás viniera de la mano del sonido lejano de las sirenas de la pasma. O del murmullo que se elevaba hasta su ventana de los corros en los bancos del parque cercano. Llegaría. 
Se  acaricio la cabeza rapada y sudada, sin mas el boli roto empezó a bailar, a parir letras, a elevarse por encima de algo razonable, para ser mito, leyenda.
Eso es lo que esperaba. ¿ Pero acaso no es lo que esperan todos? ¿Ser un dios griego con un micro alzado?
Eran las tres de la mañana. A las seis volvería a pasar mierda en las esquinas de la ciudad. 
Rebobinó el beat y siguió respirando humo, ego, sueños y rap.

5 comentarios:

  1. Muy currado el texto, buena entrada. Real.

    ResponderEliminar
  2. "...sentirse rey de algo no propio..."

    GRANDE

    ResponderEliminar
  3. A mi no me dice mucho, la verdad.

    ResponderEliminar
  4. muy buen relato, me gusta mucho, chuso

    ResponderEliminar
  5. Dnde esta el osito?? Don..donde esta el osito?? Mmm..ositooo mamamelaa!!

    ResponderEliminar